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Brecha de género en tecnología: qué revela la nueva investigación de Chicas en Tecnología
17 de Marzo de 2026La participación femenina en el sector tecnológico argentino sigue siendo minoritaria y enfrenta barreras estructurales en el acceso a roles técnicos, posiciones de liderazgo y equidad salarial
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la organización Chicas en Tecnología dio a conocer “Paridad en Código”, un informe que aporta datos actualizados sobre la participación femenina en el sector tecnológico argentino y expone las brechas que aún persisten en empleo, liderazgo y condiciones laborales.
El estudio, basado en una encuesta a 50 empresas del sector y entrevistas a especialistas, confirma una tendencia que se repite a nivel global: la participación de mujeres en tecnología continúa siendo minoritaria. En Argentina, solo el 36% de las personas que trabajan en empresas tecnológicas son mujeres.

Lucía Mauritzen, nueva Directora Ejecutiva de Chicas en Tecnología
Desigualdad estructural en un sector clave
A pesar del crecimiento sostenido de la industria tecnológica y su rol estratégico en la economía, el informe identifica una brecha estructural de género que atraviesa toda la trayectoria laboral: desde el acceso al empleo hasta las oportunidades de desarrollo y liderazgo.
En particular, la investigación muestra que la presencia femenina disminuye en los roles más técnicos y especializados, como desarrollo, analítica de datos o infraestructura, lo que evidencia una fuerte segmentación ocupacional.
El techo de cristal sigue vigente
Uno de los datos más contundentes del informe es la baja representación de mujeres en posiciones jerárquicas. Si bien muchas empresas cuentan con presencia femenina en niveles intermedios, en compañías grandes solo el 20% de los cargos directivos está ocupado por mujeres.
Este fenómeno, conocido como “techo de cristal”, limita el acceso de las mujeres a espacios de toma de decisión, incluso cuando cuentan con la formación y experiencia necesarias.
Más formación, menos acceso
El estudio también destaca una paradoja relevante: las mujeres presentan mayores niveles de formación académica que los varones dentro del sector. El 76% cuenta con estudios universitarios o de posgrado, frente al 54% de los hombres.
Sin embargo, esta ventaja educativa no se traduce en igualdad de oportunidades, lo que sugiere la existencia de barreras culturales y organizacionales que condicionan su desarrollo profesional.
En términos de condiciones laborales, el sector muestra avances en materia de flexibilidad: el 98% de las empresas ofrece teletrabajo y el 96% cuenta con esquemas flexibles vinculados a la maternidad o paternidad.
No obstante, estos beneficios conviven con desafíos persistentes. La investigación señala que el 30% de las mujeres trabaja bajo modalidad freelance, lo que implica trayectorias más inestables, especialmente en organizaciones con menor institucionalización de políticas de equidad.
Brecha salarial y falta de medición
Otro punto crítico es la brecha salarial. Aunque distintas fuentes estiman diferencias de entre el 17% y el 20%, la mayoría de las empresas no reconoce esta desigualdad: el 90% considera que no existen brechas salariales por género. Esta percepción se vincula con la falta de medición: solo el 18% de las compañías analiza de manera específica la brecha salarial, lo que dificulta su visibilización y abordaje.
El informe también advierte sobre la baja institucionalización de la agenda de género en las empresas tecnológicas. Apenas el 30% mide indicadores de equidad de forma sistemática y menos de la mitad cuenta con políticas de reclutamiento equitativo.
En un contexto de creciente demanda de talento digital, la investigación subraya que avanzar hacia una mayor inclusión no es solo una cuestión de equidad, sino también una condición necesaria para la innovación y el desarrollo sostenible.
De este modo, “Paridad en Código” se posiciona como un insumo clave para el sector, con el objetivo de impulsar decisiones basadas en evidencia y promover un ecosistema tecnológico más diverso, competitivo y equitativo.











