Argentina busca subirse a la ola de la IA con más datacenters
6 de Mayo de 2026CABASE realizó el Internet Day 2026: "La IA tiene un hambre voraz de procesamiento, de energía y, sobre todo, de infraestructura física"
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa para convertirse en un motor concreto de inversión. Y eso tiene una consecuencia directa: la infraestructura digital —datacenters, energía y conectividad— pasó a ser un factor estratégico. En ese punto, Argentina aparece frente a una oportunidad clara, pero también frente a un atraso que necesita resolver si quiere competir en la región.
Durante el Internet Day 2026, la Cámara Argentina de Internet (CABASE) presentó un adelanto del “Mapa de Infraestructura para la IA”, un relevamiento que pone números a una discusión que venía creciendo en el sector. El dato principal: el país cuenta hoy con 13 datacenters de más de 1 MW y una capacidad total cercana a 32 MW.
Si bien no es un punto de partida menor, tampoco es suficiente para lo que viene.

Ariel Graizer, presidente de CABASE, y Martín Ozores, interventor del ENACOM
El problema no es solo la escala, sino también la concentración geográfica. Más del 70% de esa capacidad está en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el resto se distribuye en la provincia. Esto refleja una matriz que todavía no acompaña la necesidad de un desarrollo más federal, algo que será clave si la demanda de cómputo sigue creciendo al ritmo que marca la IA.
En paralelo, el contexto regional muestra otra realidad. Países como Chile y Brasil llevan años consolidando su infraestructura digital, atrayendo inversiones y posicionándose como hubs de servicios cloud y datacenters. Argentina, en cambio, quedó relegada en ese proceso, lo que explica parte de la brecha actual.
Infraestructura real para una economía digital real
El informe de CABASE pone el foco en algo que muchas veces se pierde de vista: la “nube” no es abstracta. De hecho, lo plantea de forma directa: “la llamamos ‘nube’, no está en el cielo sino en la tierra”. Detrás de cada servicio digital hay infraestructura física, consumo energético y capacidad de procesamiento. Y la inteligencia artificial está llevando esas variables a otro nivel.
Hoy, los datacenters locales operan en su mayoría con capacidades que van de 1 MW a 6,5 MW, orientados a servicios de colocation, cloud e interconexión. Existen proyectos de expansión en marcha, con esquemas modulares que permiten escalar capacidad, pero el salto necesario es más profundo si se lo compara con lo que está ocurriendo a nivel global.
Para las empresas, este escenario tiene implicancias directas. La disponibilidad de infraestructura impacta en costos, en la calidad del servicio y en la posibilidad de escalar proyectos vinculados a inteligencia artificial o análisis de datos. En otras palabras, no es solo una cuestión técnica: es un factor de competitividad.
Energía, inversión y desarrollo federal
Otro punto central es la energía. La IA no solo demanda procesamiento, sino también grandes volúmenes de electricidad. Por eso, el desarrollo de infraestructura digital está cada vez más ligado a la disponibilidad energética y a la capacidad de planificar a largo plazo.
Ariel Graizer, presidente de CABASE, lo resumió con una frase contundente: "La IA tiene un hambre voraz de procesamiento, de energía y, sobre todo, de infraestructura física". Y agregó un punto que marca el desafío local: "Hoy, el contraste con el desarrollo de hyperscalers y datacenters de Santiago de Chile o San Pablo sigue siendo un abismo".
Ese "abismo", según el propio Graizer, no es casual. Responde a años de falta de previsibilidad y de políticas sostenidas. Por eso insiste en que el crecimiento no puede quedar concentrado: "El desarrollo de la infraestructura digital tiene que ser federal".
Desde el sector público, el diagnóstico va en la misma línea. Martín Ozores, interventor del ENACOM, planteó que "sin infraestructura, sin redes de alta capacidad y sin acceso equitativo no hay transformación digital posible y eso requiere inversión", y que las jurisdicciones que entiendan este proceso serán las primeras en atraer capital y mejorar su productividad.
Lo que se juega el mercado local
Para el ecosistema IT, esta discusión es mucho más que estratégica: es operativa. La evolución de la infraestructura va a definir cómo se reconfigura el negocio en los próximos años. A medida que crezca la demanda de servicios basados en IA, también lo hará la necesidad de soluciones más complejas y de mayor valor.
En ese escenario, la disponibilidad de infraestructura local no solo impacta en grandes proyectos, sino también en la capacidad de empresas y canales para ofrecer servicios competitivos. El negocio empieza a correrse hacia donde haya capacidad de cómputo, conectividad y energía disponible.
Una ventana que no dura para siempre
Argentina tiene activos relevantes, como su red de puntos de intercambio de Internet y experiencia técnica en el sector. Pero necesita acelerar. La expansión global de la inteligencia artificial está generando una oportunidad concreta para atraer inversiones en infraestructura digital, y esa ventana no va a estar abierta indefinidamente.
Como planteó Graizer en la apertura del evento, "estamos frente a un punto de inflexión donde la infraestructura digital ya no es solo una cuestión técnica". La discusión, en definitiva, es si el país logra generar las condiciones para atraer esas inversiones o si seguirá dependiendo de la infraestructura desarrollada en otros mercados.












