El Estado abre el acceso a la supercomputadora Clementina XXI para empresas y PyMEs argentinas
27 de Julio de 2026La Secretaría de Innovación y la Fundación Sadosky firmaron un convenio para que el sector productivo pueda usar la capacidad de cómputo de Clementina XXI en proyectos de IA, simulación industrial, investigación biomédica y energía
Lo que antes requería semanas de procesamiento, múltiples pruebas y costos de infraestructura que solo grandes corporaciones podían afrontar, ahora puede resolverse en un día o en pocas horas. Ese es el cambio concreto que habilita el acuerdo firmado entre la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación y la Fundación Dr. Manuel Sadosky para abrir el acceso a Clementina XXI, la supercomputadora que opera plenamente desde 2025.
El convenio establece que la capacidad de cómputo de Clementina XXI estará disponible para empresas y PyMEs que necesiten ejecutar simulaciones, modelos y análisis de gran complejidad para tomar decisiones de alto impacto. La Fundación Sadosky actuará como Unidad de Vinculación Tecnológica (UVT), gestionando el acceso y acompañando a las organizaciones durante todo el proceso, incluyendo asistencia especializada para aprovechar la infraestructura sin necesidad de inversiones propias.

Juan Cruz Cabrera, director ejecutivo de la Fundación Sadosky
"Clementina XXI es una herramienta que ponemos al servicio de nuestras pymes, clusters e industrias: buscamos acercarles capacidades del Estado para que puedan innovar, resolver problemas productivos concretos y ganar competitividad. Achicar esa brecha de acceso es lo que va a marcar la diferencia en el desarrollo productivo del país", dijo a CanalAR Juan Cruz Cabrera, director ejecutivo de la Fundación Sadosky.
Qué puede hacer Clementina XXI por las empresas
La infraestructura de Clementina XXI ofrece una capacidad de cómputo que supera ampliamente la disponible para la mayoría de las PyMEs e incluso para muchas grandes compañías. Las aplicaciones con impacto directo abarcan múltiples sectores:
En energía, permite simulación y modelado para optimizar la exploración y producción. En salud y ciencia, habilita análisis genómico, investigación biomédica y desarrollo de nuevos medicamentos. En industria, facilita el diseño de materiales, la optimización de procesos y el desarrollo de productos. Y en tecnología, abre la puerta al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial, ciencia de datos y análisis masivo de información — capacidades que hasta ahora estaban reservadas a grandes corporaciones o a costosos servicios internacionales en la nube.
Un activo estratégico para la competitividad nacional
La iniciativa busca que el conocimiento y la infraestructura tecnológica de alto nivel se traduzcan en innovación concreta para el sector productivo argentino. El acceso a supercomputación de clase mundial — sin tener que construir ni mantener la infraestructura — reduce la brecha tecnológica entre las PyMEs locales y sus competidores internacionales.













