La velocidad como ventaja competitiva en la era de la IA
29 de Julio de 2026Escribe Filipe Cotait, CEO de Stefanini Data & Analytics
La inteligencia artificial en las empresas está transformando rápidamente las operaciones para influir en las decisiones estratégicas que definen los resultados. Durante años, la IA fue considerada por las empresas como una herramienta de modernización. Hoy, ese cambio llega de una manera distinta para los líderes, con la necesidad de operar a una velocidad continua e incesante para transformar los modelos de negocio y acelerar la generación de valor en distintos sectores. La diferencia ya no está únicamente en innovar, sino en la capacidad de aprender, probar, adaptarse y ejecutar más rápido de lo que cambia el mercado.
Este cambio cobra cada vez más relevancia porque la inteligencia artificial acelera simultáneamente las decisiones, los ciclos de innovación, el comportamiento del consumidor, la competencia y la obsolescencia. Las empresas que antes operaban con planes de largo plazo hoy necesitan revisar permanentemente su estrategia, mientras surgen nuevos modelos de negocio y los cambios tecnológicos ocurren a escala global casi en tiempo real.
Una frase resume bien este escenario : "La principal métrica ahora es la velocidad". Esta afirmación ayuda a explicar por qué empresas de sectores tradicionalmente más estructurados y regulados, como la banca y los seguros, comenzaron a revisar sus modelos operativos. El ritmo que impone la IA generativa está transformando la manera de hacer negocios, porque la ventaja competitiva depende cada vez más de la rapidez con la que una empresa es capaz de experimentar, validar hipótesis y escalar soluciones.Pero esa velocidad solo es posible cuando las organizaciones cuentan con datos confiables, organizados y preparados para convertirlos en decisiones.
Durante los últimos años, la inteligencia artificial estuvo enfocada principalmente en la automatización y la reducción de costos. Sin embargo, hoy comienza a utilizarse para desarrollar nuevos productos, servicios, experiencias de consumo y fuentes de ingresos. Se trata de un cambio profundo porque redefine el papel de la tecnología dentro de las organizaciones. La IA ya no actúa únicamente como un soporte operativo, sino que influye directamente en las decisiones estratégicas del negocio. En muchos casos, incluso participa en la concepción de productos y servicios, en el diseño de experiencias y en la definición de estrategias de crecimiento; es decir, en aspectos directamente vinculados con el negocio.
Al mismo tiempo, crece la percepción de que la verdadera ventaja competitiva no estará necesariamente en los modelos de inteligencia artificial, sino en la capacidad de las empresas para estructurar sus propios datos, conectar la inteligencia con el contexto del negocio y transformar todo ello en experiencias más fluidas para sus clientes. La capacidad de adaptación, la velocidad de respuesta y el aprendizaje continuo pasan a ocupar un lugar central en las estrategias corporativas.
En este contexto, la calidad y la organización de los datos se convierten en factores decisivos para que la inteligencia artificial genere resultados. La evolución de la IA dejó aún más claro que los modelos avanzados, por sí solos, no resuelven los desafíos del negocio sin una base sólida de datos y una adecuada gobernanza. Este desafío se vuelve todavía más crítico porque muchas organizaciones aún no cuentan con el nivel de madurez necesario en gestión y gobernanza de datos para sostener iniciativas de inteligencia artificial a gran escala.
Según Gartner, el 63% de las organizaciones no cuenta con prácticas adecuadas de gestión de datos para IA y, para 2026, las empresas abandonarán el 60% de los proyectos de inteligencia artificial que no estén respaldados por datos preparados para este tipo de tecnologías.
Esto significa que la ventaja competitiva dependerá cada vez menos del acceso a los modelos de IA y más de la capacidad de las empresas para organizar, conectar y transformar sus propios datos en inteligencia aplicable al negocio. En un contexto de aceleración constante, los datos estructurados se convierten en uno de los principales activos para sostener la velocidad, la capacidad de adaptación y la generación de valor a escala.
Otro aspecto que gana protagonismo es el nuevo rol del liderazgo. Preparar a las personas para desenvolverse en un entorno de cambio permanente será uno de los mayores desafíos para las organizaciones, especialmente en la forma en que desarrollan soluciones y forman talento, considerando que prácticamente ninguna empresa puede prever con exactitud cómo será su sector dentro de tres o cinco años.
El futuro será de las organizaciones capaces de ajustar el rumbo con mayor rapidez en un escenario donde la inteligencia artificial acelera las decisiones, la innovación y la competencia. Cada vez más, las empresas que aprendan y ejecuten más rápido serán las que tengan mayores posibilidades de generar valor y crecer en mercados en constante transformación.
(*) Filipe Cotait: CEO de Stefanini Data & Analytics













