Por qué el Mundial expone la gran deuda del deporte: sostener a los fans más allá del partido
7 de Mayo de 2026Escribe Kevin Janzen, CEO del Gaming y EdTech AI Studio en Globant
Cada cuatro años, el Mundial irrumpe en nuestras vidas como si fuera el mayor estreno global del gaming, convocando a una audiencia global en una fecha fija con un impacto cultural inmediato.
Este año, la FIFA estima que más de cinco mil millones de personas verán el Mundial en algún momento, lo que lo convierte en uno de los eventos más vistos de la historia.
Es lo más cercano a un lanzamiento global de un videojuego. Pero, mientras ambos generan picos masivos de atención, solo uno está pensado para mantenerla en el tiempo.
El gaming está concebido como un sistema que funciona de manera continua, diseñado para maximizar la frecuencia de uso, la retención y la interacción a lo largo del tiempo. El deporte en vivo, en cambio, sigue optimizado para ventanas de visualización programadas, donde la atención alcanza su pico durante el partido y cae inmediatamente después de que termina.
Para los líderes de producto en la industria del streaming y ejecutivos de medios deportivos responsables de la retención y del ingreso promedio por usuario (ARPU), la oportunidad no está en cambiar el evento en vivo, sino en capturar a la audiencia antes y después del mismo.
El gaming resolvió la retención. El deporte todavía no
Las audiencias actuales esperan interactuar, no solo mirar. También esperan poder reconectarse cuando quieren, no solo cuando el evento está en vivo
La industria del gaming no solo responde a esas expectativas: las define.
La diferencia central es la capacidad de persistir, de hacer que los usuarios regresen una y otra vez, en lugar de captarlos una sola vez. El gaming es on-demand por diseño, lo que permite a los jugadores conectarse en cualquier momento, progresar dentro del contenido y mantenerse enganchados más allá de un único momento. El deporte en vivo, en cambio, es inherentemente dependiente del tiempo. La participación está atada a un horario y, una vez que el partido termina, la atención del fan naturalmente disminuye hasta el siguiente evento.
Esa persistencia se refuerza con la interactividad. En los entornos de gaming, en lugar de quedar relegados a la tribuna como espectadores pasivos, los usuarios son participantes activos. Cuando un jugador descubre una estrategia ganadora, otros pueden replicarla instantáneamente, transformando el contenido en comportamiento.
También pueden contribuir a crear la experiencia. Según Bain, el 79% de los gamers ha jugado títulos que incluyen contenido generado por usuarios, difuminando la línea entre audiencia y participante. La interacción se vuelve iterativa, moldeada por la experimentación y los resultados personales, en lugar de una experiencia de visualización fija.
Plataformas como Twitch y Discord extienden esa interacción más allá de la experiencia de juego, transformando el consumo en una capa social siempre activa donde las audiencias co-crean la experiencia en tiempo real. Los usuarios pueden interactuar directamente con creadores y entre sí, e incluso influir en el desarrollo del juego, generando vínculos que trascienden una única sesión.
Que los usuarios vuelvan de forma sostenida también depende de ofrecer una razón clara para hacerlo. Mecánicas como los pases de batalla, eventos por tiempo limitado y sistemas de progresión generan ese incentivo diario, más allá del lanzamiento. Progresión, comunidad y recompensas se combinan para sostener su interés en el tiempo.
As these expectations take hold, live sports aren’t simply competing with other broadcasts. A medida que estas expectativas se consolidan, el deporte en vivo ya no compite sólo con otras transmisiones, sino con plataformas interactivas.
Cómo el deporte puede capturar la atención más allá del pitazo final
El deporte en vivo no necesita convertirse en una copia del gaming. Pero sí puede adoptar los principios que hacen que los entornos de videojuegos sean continuos, prolongando la experiencia alrededor de los eventos sin alterar su esencia.
- Pensar la experiencia más allá del evento en sí
La participación sostenida en los videojuegos surge de cómo el contenido se organiza para fomentar que los usuarios regresen una y otra vez. Actualizaciones, desafíos y narrativas en evolución les dan motivos para volver mucho después del lanzamiento.
El deporte en vivo ya tiene estos ingredientes, pero no están conectados. La expectativa previa, la transmisión en vivo y el contenido posterior pueden integrarse en una experiencia continua, donde cada etapa construye sobre la anterior.
Esto se refleja en funciones como repeticiones dinámicas, análisis desde distintos ángulos o simulaciones de jugadas alternativas que prolongan la vida de un momento. La experiencia no termina con el pitazo final, sigue desarrollándose.
Sumar datos más ricos y contexto también vuelve el contenido posterior al partido más personalizado e inmersivo, transformándolo de un resumen estático en una continuación de la narrativa. - Convertir a los espectadores en participantes
La interactividad transforma el consumo pasivo en participación activa. En lugar de solo mirar, las audiencias pueden reaccionar en tiempo real, influir en su experiencia y definir cómo interactúan con el contenido.
El deporte en vivo puede incorporar estas capas sin modificar el juego en sí. Predicciones en tiempo real, recursos interactivos en pantalla (como la función X-Ray de Amazon Prime Video) y modos alternativos de visualización permiten a los fanáticos tomar decisiones junto con la acción, ya sea anticipando resultados o personalizando cómo siguen el partido.
Funciones como trivias en vivo o experiencias dinámicas de apuestas amplían ese comportamiento, generando puntos de contacto antes, durante y después del juego. En lugar de conectarse una sola vez, los fanáticos tienen motivos para volver, seguir resultados y mantenerse vinculados. - Acercar a las comunidades de fans a la experiencia
Tanto los videojuegos como el deporte prosperan en comunidad. Los fanáticos se reúnen en espacios como Reddit, X, Twitch y Discord para conversar, seguir rendimientos, revivir momentos clave y acompañar las historias a medida que evolucionan.
El siguiente paso es potenciar donde esos comportamientos se superponen. Formatos como las experiencias con mecánicas de juego de la UFC —donde los fanáticos pueden simular enfrentamientos e interactuar con escenarios alternativos— extienden la conversación más allá del evento en vivo y les dan algo para seguir y debatir entre partidos.
Al integrar estos formatos en la experiencia central, los fanáticos encuentran motivos constantes para regresar. Los fanáticos no solo aparecen para los partidos en vivo, sino que regresan para ver cómo evolucionan las simulaciones y seguir siendo parte de la conversación.
De eventos aislados a ecosistemas vivos
Los eventos en vivo siempre serán el corazón del deporte y de las plataformas de transmisión. Son los que generan momentos compartidos a escala. Y la escala genera atención, pero los sistemas generan continuidad.
Los videojuegos demostraron que la participación sostenida proviene de sistemas diseñados para la continuidad y la participación de la audiencia. Para capitalizar completamente la atención que generan los eventos en vivo, las plataformas deben dejar de tratarlos como puntos finales y empezar a construir ecosistemas a su alrededor.
Pensá en un gol en el último minuto: hoy genera un pico de audiencia. Mañana podría extenderse en horas de participación continua, si existe la infraestructura para sostenerlo.
(*) Kevin Janzen: CEO del Gaming & EdTech AI Studio en Globant













