De El Sitio a Uami: casi 30 años después, vuelvo a emprender ante otra gran transformación
21 de Octubre de 2026Escribe Roberto “Roby” Cibrián Campoy, cofundador y CEO de Uami
En El Sitio aprendimos que una tecnología emergente puede transformar industrias enteras antes de que la mayoría comprenda su alcance. Casi 30 años después, vuelvo a emprender frente a un desafío similar: convertir la inteligencia artificial en soluciones concretas para las empresas. Esta vez, junto a una nueva generación de emprendedores que me recuerda algo fundamental: las ganas de construir no tienen edad.
Cuando fundamos El Sitio, Internet todavía era una promesa. Veíamos en esa red incipiente una oportunidad para cambiar la forma en que las personas se informaban, se comunicaban, compraban y hacían negocios. No conocíamos el futuro, pero entendíamos que algo profundo estaba empezando.
La compañía creció, trascendió fronteras y llegó al Nasdaq. Aquella experiencia marcó mi vida y mi manera de entender los negocios, la innovación y el espíritu emprendedor. También me enseñó que las grandes transformaciones requieren visión, capacidad de adaptación y decisión para avanzar aun cuando el camino no está definido.
Hoy vuelvo a encontrarme ante un cambio profundo, pero esta vez construyo una empresa junto a una generación que creció en un mundo digital y entiende la tecnología desde otra perspectiva.
Dos generaciones, una nueva frontera
Fundamos Uami junto a Ignacio “Nacho” Sierra, un emprendedor de 22 años que hoy lidera nuestro desarrollo tecnológico.
La historia tiene una conexión especial con mi primera aventura digital: Nacho es hijo de uno de los socios con quienes fundamos El Sitio. Dos generaciones de emprendedores se encuentran ahora para explorar un territorio que recién comienza a definirse.
Yo aporto más de cuatro décadas de experiencia creando empresas y desarrollando negocios. Nacho aporta conocimiento técnico, creatividad y una mirada diferente sobre los problemas y sus posibles soluciones.
Lo interesante no es solo lo que cada uno aporta, sino lo que podemos construir juntos.
Con los años aprendí que la experiencia es una ventaja, siempre que no se convierta en una excusa para dejar de aprender. Emprender exige cuestionar las propias certezas y explorar caminos desconocidos. Trabajar con una generación más joven también permite mirar el mundo con otros ojos.
De la promesa a los resultados concretos
Cuando comenzamos con Uami, nuestro foco estaba puesto en el comercio electrónico y los agentes conversacionales. Queríamos ayudar a las empresas a relacionarse mejor con sus clientes mediante inteligencia artificial.
Pronto descubrimos posibilidades que iban mucho más allá de la conversación.
Estamos pasando de una inteligencia artificial que responde preguntas a otra que también puede ejecutar tareas, interactuar con sistemas y participar en procesos de negocio. Esto abre oportunidades para automatizar operaciones, acompañar procesos comerciales y mejorar la eficiencia de las organizaciones.
En Uami desarrollamos soluciones para áreas como ventas, atención al cliente, administración, finanzas, logística y operaciones.
Pero hay una idea que guía nuestro trabajo: la inteligencia artificial no tiene valor por sí misma. Lo tiene cuando resuelve un problema concreto, mejora un proceso o genera resultados para el negocio.
No me interesa la tecnología como una moda, sino su impacto sobre las empresas y las personas. La fascinación por una herramienta no siempre se traduce en resultados.
La lección de Internet que hoy vuelve a ser relevante
En los comienzos de Internet, muchas empresas sentían que necesitaban una página web porque todos hablaban de Internet. Pero estar presentes en una nueva tecnología no era, por sí solo, una estrategia de negocio.
Hoy observo algo similar con la inteligencia artificial. Muchas organizaciones saben que necesitan incorporarla, aunque todavía no tienen claro para qué, por dónde empezar o cómo convertirla en resultados.
Ahí veo una gran oportunidad.
En Uami partimos de una pregunta sencilla: ¿qué problema necesita resolver esta empresa? A partir de ahí, buscamos dónde la tecnología puede marcar una diferencia.
La solución puede ser un agente que atienda consultas y acompañe a los clientes durante un proceso comercial, o una herramienta que automatice tareas internas, conecte sistemas o permita crear aplicaciones adaptadas a necesidades específicas.
La tecnología importa, pero el punto de partida debe ser siempre el mismo: entender el negocio y definir qué queremos mejorar.
En esa misma dirección trabajamos en Cosmos Icelander, una plataforma que busca simplificar la creación de aplicaciones mediante inteligencia artificial. Queremos acercar capacidades tecnológicas sofisticadas a empresas y emprendedores que necesitan resolver problemas e innovar.
La fuerza de trabajar juntos
Después de tantos años emprendiendo, tengo algo cada vez más claro: la experiencia y la juventud no compiten. Pueden potenciarse.
La experiencia ayuda a comprender los negocios, interpretar los mercados y reconocer riesgos. Las nuevas generaciones aportan velocidad, otras habilidades y una relación natural con herramientas que evolucionan a un ritmo extraordinario.
Ninguna de esas fortalezas garantiza el éxito por sí sola. Lo importante es trabajar juntos, compartir conocimientos y aprender en el proceso.
La inteligencia artificial abre oportunidades para quienes estén dispuestos a experimentar, equivocarse y volver a intentarlo. No alcanza con conocer la tecnología ni con acumular años de experiencia: hay que transformar ese conocimiento en soluciones útiles.
Por eso me entusiasma esta etapa, tanto por lo que la inteligencia artificial puede hacer como por las personas con las que podemos construir lo que viene.
Volver a empezar
A veces me preguntan qué tiene de atractivo volver a emprender después de tantos años. Mi respuesta es sencilla: imaginar algo que todavía no existe y trabajar para hacerlo realidad.
Cuando fundamos El Sitio, no sabíamos cómo sería el mundo conectado que estaba naciendo. Hoy tampoco podemos anticipar hasta dónde llegará la inteligencia artificial ni cómo transformará nuestras vidas.
Sus posibilidades son enormes. Como ocurrió con Internet, el desafío no será solo desarrollar herramientas, sino descubrir cómo aprovecharlas para generar impacto.
Por eso prefiero mirar hacia adelante antes que recordar aquella primera etapa con nostalgia.
En Uami combinamos experiencia, talento joven y tecnología para participar de esta transformación. No tenemos todas las respuestas, pero sí las ganas de aprender y la convicción de que vale la pena construir.
Con El Sitio ayudamos a abrir una puerta al mundo de Internet. Hoy, con Uami, tenemos la oportunidad de explorar otra frontera.
Casi treinta años después, siguen intactos el entusiasmo por empezar, la inquietud por descubrir y las ganas de convertir una idea en realidad.
Porque las tecnologías cambian, pero el espíritu emprendedor que nos impulsa a ser parte de ellas sigue siendo el mismo.
(*) Roberto “Roby” Cibrián Campoy: Cofundador y CEO de Uami













